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Psicología Canina: la segunda lección con el educador canino

on Nov 23, 2017 in Sin categoría | 0 comments

Psicología Canina: La segunda lección con el educador de perros Hobby and Home – Febrero 20,2013 Siguiente que se puede entrenar a un perro es una cosa bien conocida pero, que también se puede educar, al igual que los seres humanos, es un punto de inflexión en el pensamiento dog-dry. El Dr. Raffaelli de PetPRO habla de ello. El punto de inflexión en el pensamiento del perro viene con el reconocimiento de la propia psicología del perro, algo que idealmente podemos hacer coincidir con la publicación en Italia a principios de los años 80 de un libro fundamental:”PSICOLOGIA CANINA” de William Campbell. ¿QUÉ SIGNIFICA EDUCAR A UN PERRO? Prácticamente lo que definitivamente se afirma es la habilidad y posibilidad del perro de LEER. Esto implica de manera directa y consecuente un cambio en la modalidad de enfoque pedagógico, sentando las bases de lo que, de hecho, es o debería ser la EDUCACIÓN. De esta manera, el perro no tendrá que ser sometido a la intervención pasiva del entrenador, sino que participará de forma activa y consciente, procesando la información y reproduciendo en forma de comportamiento las acciones más adecuadas. En otras palabras, todo esto significa que el PERRO ES GRANDE APRENDER! ¿CÓMO EDUCAR? A la luz de esta adquisición, es necesario organizar un método que garantice al perro su “conquista”. Cuando se educa a un perro, el estímulo no determina casi mecánicamente y sin ambigüedades la respuesta, sino que actúa como un ACTIVADOR, motivando al perro a hacer algo. Si la acción no se adapta a su nuevo tamaño como miembro de la familia pack, se le negará el logro del objetivo (fracaso para gratificar). Si el estímulo es realmente motivador, el perro será empujado a probar algo alternativo. Si esta nueva acción se considera apropiada, el perro tendrá acceso al objetivo (gratificación concedida). La gratificación cinofílica otorgada se llama REFUERZO POSITIVO que puede ser representado por el propio activador (muy frecuentemente una mordedura de premio), pero alternativamente, y con una frecuencia variable, un juego o la simple manifestación de aprecio con alabanzas y caricias. El perro aprenderá así cómo alcanzar el objetivo, memorizar la acción que luego introducirá su bagaje de comportamientos aprendidos como útiles. Michele Raffaelli. Doctor en Ciencias del Comportamiento Animal. Educador Cinofílico y Consultor de Conducta. Educación PetPRO Gerente. www.petpro.it Artículo escrito por: PetPro Consultant

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